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Cara a cara
por Marcelo Augusto Pérez
I
ngmar Bergman, Suecia, 1976.

¿Qué decir de Ingmar Bergman? ¿Qué no decir? Leer ese hermoso librito suyo, "Linterna Mágica", no alcanza para redondear sus vivencias, las limitaciones de su tiempo, sus sueños que se concretarían poco a poco en el celuloide, ya con el apoyo del público y de sus colegas.Harto más fascinante como guionista que como director, y más como director de actores que como realizador grandilocuente de mega-escenas, Bergman nunca dejó de interpretar las carencias humanas. Dios, la Iglesia, los Mandatos; siempre han estado presente en los diálogos constructores de escenas; pero -sobre todo- el "hecho psíquico" mismo de los personajes ha constituido el sello Bergmaniano por excelencia.

Sin duda nadie como él se ha acercado tanto al psicoanálisis dentro del arte escénico y fílmico.Podemos recordar "Juventud divino tesoro" (1950), "Noche de circo" (1953), "Pasión" (1970): pero sin duda es en "Cuando huye el día" (1957): "Detrás de un vidrio oscuro" (1961): "Luz de invierno" ( 1962): "El silencio" (1963): "Persona" (1967) o "Vergüenza" (1968) en donde el director-guionista expresa excluyentemente nuestro cotidiano malestar cultural, quiero decir: humano. Que decir de "Escenas de la vida conyugal" (1973) o "El huevo de la serpiente" (1976) o "Sonata de otoño" (1977): todas ellas acreedoras de ese fantasma permanente de nuestra existencia: la forma de hallar la felicidad en cada vínculo que -como dirá Borges- resultará irreparable.

"Cara a Cara" nos relata la historia de una psiquiatra que -como bien expresa Bergman en una carta al grupo fílmico- es una "analfabeta del alma humana" (1) homologando este caso a ciertas características de algunos profesionales de psiquiatría. Cito: "Jenny está convencida de que un queso es un queso, una mesa, una mesa, y, sobre todo, que un ser humano es un ser humano..."(2) Bergman sabe -por el contrario- que un ser humano es más que eso, o quizás menos.En Argentina, la versión excluye ciertos momentos dramáticos que -como toda mutilación artística- resulta indignante e incomprensible. Vamos a poder ver es esta obra a un psiquiatra en abierta crítica para con el psicoanálisis; a una protagonista con profundas carencias afectivas, a pesar de su aparente estabilidad emocional: y a varios otros personajes que, no sin motivo, hablarán sobre la muerte, la pobreza, el amor y el silencio de Dios. Bergman no solamente ha hecho escuela de cine, ha marcado un perfil característico; también se ha hecho acreedor de algunos bergmanófobos que no le perdonan la "teatralidad" de sus realizaciones así como cierta profusión simbólica y referencias psicoteológicas en sus diálogos.

Quienes amamos a Bergman, sabemos que no sería tal sin estas temáticas que hacen de sus personajes verdaderos paradigmas actorales. Como bien dice Alejandro Ricagno: "El reproche principal que se le hace es el de la repetición constante de estas obsesiones: el temor a la muerte, el fantasma del suicidio, las dificultades de la pareja, la incomunicación, la soledad, la pregunta sobre Dios, las complejidades culposas de los lazos familiares." (3) y más tarde agrega: "No hay film de Bergman en el que los personajes no se confiesen, se laceren, hieran, mientan, se desenmascaren para volverse a enmascarar, pidan amor o lo rechacen, para arribar a algún tipo de revelación que no siempre los redime." (4)

Como guionista, Bergman nos ha dejado hace unos años una obra maravillosa que ha sido dirigida por su discipulo, B. August, pero que lleva toda su marca: "Con las Mejores Intenciones". Aquí hace decir al personaje central: "Uno se enferma cuando no es felíz". Esto demuestra, una vez más, que toda la filosofía Bergmaniana intenta acercarnos -vía artística, vía inteligente- a un pensamiento universal que va más allá de una simple y superficial cuestión psicológica. Quiero concluir con la opinión de otro genio, Woody Allen, que intenta resumir la cuestión, cito: "En un nivel se encuentra la generalidad de los realizadores que proveen al público de un buen y sólido entretenimiento año tras año, Por sobre ellos están los artistas que hacen films más profundos, más personales, más originales, más excitantes. Y, finalmente, por sobre todos ellos, está Ingmar Bergman, quien es probablemente el más grande realizador, más allá de toda consideraci6n, desde la invenci6n de la cámara." (5)

(1) Bergman l.: "Cara a cara", guión: serie Cine nro.32, Aymá, Barcelona, 1977, p.15. (2) ldem, Op. Cit., p.16

(3) Ricagno R.: "...sobre el caso Bergman", en El Amante Cine, 237, 3/95, Tatanka ,p.33 (4) Idem, Op. Cit.,

(5) Allen W.: "Bergman por otros", en El Amante Cine n2 38: Tatanka, 4/1995, p.28